La primera vez que usé un VPN y pensé que era hacker
Confesiones del “hacker” de sofá
Todo empezó un viernes a las 2 AM: instalado el VPN, activado el modo incógnito y listo — creía que había desbloqueado un nivel secreto de la vida. Spoiler: solo había desbloqueado mi ego.
La seguridad según yo
Me imaginaba con hoodie, dedos volando sobre el teclado y una playlist dramática. En realidad, estaba en pijama, con luces LED y pidiendo pizzas mientras decía “shh, no me vulneres, bro”.
Lo que pensé que hacía
— Cambiaba mi IP y me sentía en la deep web. — Creía que podía “colarme” en servidores como en las películas. — Me sentía elite, nivel pro gamer que hackea al sistema. LOL.
La cruda realidad
El VPN solo escondía mi IP; no me convirtió en Neo. Mi mayor hazaña fue ver Netflix en otro país y presumirlo como si hubiese cruzado una frontera digital. Cringe pero real.
Cómo se lo conté a mis amigos
Les mandé capturas de la app del VPN y un “miren qué pro” con emojis. Resultado: reacciones de risa, capturas de pantalla por doquier y un meme privado que rodó hasta el grupo de la abuela.
Lecciones (rápidas y útiles)
- Un VPN no te da superpoderes. - Sí protege privacidad básica, pero no te hace hacker. - Aún puedes seguir siendo el mismo humano que olvida la contraseña del Wi‑Fi.
Moraleja: disfruta el flex digital, pero no intentes que tu router te llame “Maestro del Ciberespacio”. Sigue siendo divertido, comparte la historia y ríete de ti mismo. Al fin y al cabo, ser “hacker por un día” es mejor que no tener anécdotas para el grupo.