Mejor amigo de la infancia
De niño corríamos sin medida al sol del día,
tus risas eran faro y dulce compañía,
las calles guardaron nuestras bromas en melodía,
y en cada secreto brillaba nuestra alegría.
Compartimos bolitas, sueños de cartón y poesía,
tu mano era puente, mi refugio y compañía,
la tarde nos consagró fiel costumbre y porfía,
y el tiempo nos tejió historias en la misma sintonía.
Hoy la distancia cambió la voz y la geografía,
pero guardo en el pecho tu risa y tu simpatía,
si cierro los ojos vuelvo a la escuela y a la feria,
donde éramos invencibles con la misma fantasía.