El valor de estar solo
En la soledad crece el corazón,
se templa en silencio la pura razón,
cada paso escribe su propia canción,
y acepta la noche sin pedir perdón.
No busca la sombra del fácil balcón,
ni el calor efímero de vana ocasión,
sabe leer estrellas, sigue la dirección,
y guarda la llama de su convicción.
Ser solo no es derrota ni sumisión,
es levantar el alma con firme decisión,
hablar con el viento y dar la afirmación,
ser faro erguido en la propia dirección.